miércoles, 8 de marzo de 2017

Battletech, combate de titanes en el siglo XXXI



La caja de introducción más reciente del juego
Battletech fue mi primer juego de mesa "friki". A los 12 años lo vi en la estantería de un vecino mio algo mayor que yo, de esos veteranos jugones de la época dorada de los 80. Robots gigantes, ciencia ficción, estética de robotech, tenía todo lo que un friki en desarrollo a principio de los 90 se podía enamorar, así que fue cuestión de poco tiempo el que me acabará haciendo con una copia. Desde entonces, es uno de los juegos a los que suelo recurrir de tanto en tanto, y es que Battletech es un viejo clásico de los que sus mecánicas y temáticas no envejecen.




Vio la luz en 1984 con la extinta FASA, podéis seguir su historia de licencias, compras y vaivenes en la wikipedia, pero dejar por aquí, que su universo es grande, muy muy grande. Novelas, videojuegos (la saga Mechwarrior, Mechcommander, ahora vuela un kickstarter para un nuevo juego de ordenador), hasta una serie de dibujos animados. Os animo a que os informéis, porque tiene mucha chicha, tanto y tan rico, que cualquier amante de la ciencia ficción acabará flipando. 

Despliegue de nuestra partida
Battletech es un wargame al uso. De esos con tableros hexagonales que representan un campo de batalla, en los que dos o más bandos se enfrentan entre si, con varias tablas y bastantes elementos que emulan de manera elegante muchos detalles realistas (y otros no tanto), pero a diferencia de otros, no complica mucho las cosas y con pocas partidas no es muy difícil de memorizar los modificadores más comunes, a diferencia de otros juegos mucho más densos del genero. 

Cada unidad tiene su hoja de control, en la que se representa sus puntos de blindaje, armamento, estructura interna, puntos de movimiento, datos del piloto/tripulación, etc...

Una ficha de uno de los Battlemechs. Parece mucho, pero na, es super fácil.
En cada turno, los bandos deciden la iniciativa con el lanzamiento de dos dados, el perdedor mueve primero y alterna movimientos con el contrincante hasta que todas las unidades de ambos bandos han movido.

Después de los movimientos son los disparos. Se declaran y resuelven todos, simulando disparos simultáneos en los que un abanico de laseres, misiles, cañones automáticos y todo tipo de armamento futurista que os podáis imaginar es dirigido contra el enemigo, haciendo volar planchas de blindaje (mediante un par de tiradas) y en definitiva, haciéndolo estallar por los aires.

A punto de entrar entre los edificios donde el enemigo aguarda.
Tras los disparos, vienen los ataques físicos, pues piernas, brazos o incluso hachas (en algunos diseños de battlemechs) pueden golpear al enemigo.

Y finalmente la última fase, donde se chequea los efectos de final de turno, como el efecto de la temperatura en los reactores de los robots o si los mechwarriors (los pilotos) heridos pierden la consciencia. Y si queda algo en pie o no se ha cumplido el objetivo del escenario, vuelta a empezar.


Deprimido con las bajas en la mano.
En las fotos que son de una partida que tras una lección de, no como jugar a Battletech, sino, de como jugar propiamente a Battletech, acabamos montando un escenario sobre la marcha emulando el planeta de Juegos Solaris VII (lo que viene a ser un gran circo romano futurista muy al estilo de la pelicula Robot Jox) en una partida de todos contra todos.

4 entran, 1 sale
Creo que el resto de mesas del club donde jugamos nos miraban con envidia de los gritos que dábamos de emoción con nuestros "robotitos" mientras nos pegábamos los unos a los otros, sobre todo cuando la cabina de God and Davion (Colaborador de Catalyst y de aquí del barrio en la ciudad Condal) fue decorada con una salva de misiles.

Oh, yeah!
You gotta get schwifty
Si queréis probar Battletech, os animo a que os pilléis la caja de introducción de Catalyst (solo esta en inglés), o si tenéis la suerte de tener una al alcance, una edición antigua de las que diseños orbitales publicó en España en los 90. Una vez ahí, si os mola, seguir creciendo, pues el juego puede ampliarse todo lo que quieras, campañas, combates espaciales (si, con naves espaciales), de todo, se mueve a muchas escalas el juego.

Vale la pena, en serio, quizás es un poco complicado para jugadores noveles (como cualquier juego de simulación bélica), pero es un wargame muy elegante, fácil de aprender y con una temática flipante. Y si habéis leído alguno de los libros de la "Sangre de Kerensky", jugado al mechwarrior online, o simplemente visto Robotech, estáis obligados moralmente. Y si solo os gustan las minis y la temática, siempre podréis probar Alpha Strike, su versión simplificada de miniaturas, más estilo Warhammer 40.000. 

¡Nos vemos en la superficie!

Sin agallas no hay galaxia

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